I. Martirio

Martirio es un chico simple…
simplemente necesitado.
Se siente mal por ser sensible.
Sus padres lo dejan de lado.

Sus mentes están completas,
que la herencia, que la nieta…
No queda espacio para más,
ni para un «hola, ¿cómo estás?».

Siempre carente de atención
que no tendrá en su propiedad
él vive.
A veces surge la ocasión,
mas no verá jamás piedad;
no sirve.

II. Rabieta

Pobre aquel incomprendido Martirio.
¿Qué puede hacer para ser escuchado?
Él pensó vociferar su delirio.

Su actuación fue inspirada en dolor real y justificado.
Sus padres oyeron del cuarto varios llantos, golpes y gritos.
Esperó que dejaran la evasión sin par como algo pasado.

Pero no logró la meta
a pesar de ser oído,
tal parece que a su reina
de bufón solo ha servido.

III. Delirio

Todo lo contenido y lo reprimido dolía.
Por algún lado tenía aquello que salir.
Una falsa rabieta no servía a tanta ira:
una real y más grande necesitaba venir.

«¡Qué salga para afuera esa pena que ahora es mía!»,
gritaba Martirio en su mente juvenil.
Ya desatado comenzó por fin la liberación.
Bien abrumado creó un caos digno de admiración.

Ya no llamaba la atención
pues no pisaba la tierra.
¿Qué pasó?
Resonó al perder el control;
tenía heridas de guerra.
Sí dolió.