Ya no me hables, por favor
Ya no me contestes, no me hables más. No puedo soportarlo, ¿por qué me tenés que lastimar así? Está bien, voy a calmarme y explicar esta historia por última vez.
Ya no me contestes, no me hables más. No puedo soportarlo, ¿por qué me tenés que lastimar así? Está bien, voy a calmarme y explicar esta historia por última vez.
Antes creaba muchas cosas; no las terminaba o eran poco interesantes, pero hoy… hoy no puedo hacer nada. ¿Faltaba mi imaginación?, ¿mi inspiración?, ¿algo más? Fui a buscar a cada uno para comprobarlo.
La ambición lo puede, la impaciencia lo consume, el perfeccionismo lo condena. «Si dejás una tarea de lado, podés retomarla después, si dejás dos, ya estás en problemas».
En la mente de un joven consumido por la ansiedad y el aislamiento, sobreviven duendes, hadas y un musgo que alguna vez estuvo vivo. Cuando intenta romper el ciclo de apatía y obsesión que lo consumía, descubre un nuevo refugio dentro de sí mismo.
Martirio es un chico simple… simplemente necesitado. Se siente mal por ser sensible. Sus padres lo dejan de lado. Vení a conocer su rabia, su desdicha, su desgracia.