La ambición lo puede, la impaciencia lo consume, el perfeccionismo lo condena. «Si dejás una tarea de lado, podés retomarla después, si dejás dos, ya estás en problemas», algo que nunca aprendió este chico, que tiene cientos de tareas pospuestas; unas son más importantes que otras, pero esa prioridad crece con los años, y lo importante es cada vez más grande, lo más grande cada vez más complejo, y lo más complejo más se pierde en el tiempo. Proyectos de vida, ideas revolucionarias, planes para mejorar… todos habitantes de una oscura parte de su cabeza: una de la que no saldrán con facilidad. ¿Será tan desfavorable su futuro? ¿Qué está dispuesto a sacrificar para retomar el rumbo de su vida?, ¿o debe sacrificar su vida para tomar un rumbo que desconoce? No quiere seguir las reglas, pero tampoco puede romperlas; quiere el oro y el moro, ¿qué va a lograr algo así? Todos parecen haber perdido el brillo en sus ojos en algún punto, pero a él le aterra que llegue ese momento; sin embargo, ya no tiene brillo hace años.